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Orientación.
El lector debe recibir antecedentes del sitio y medios
de navegación por él. La página
principal le debe orientar sobre qué trata el
sitio, cómo está estructurado y cómo
navegar en él. La orientación ha de ser
la mínima necesaria, evitando frases superfluas.
Los fragmentos de texto han de ser coherentes, tener
sentido por sí mismos.
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Información. Claridad y corrección. El
texto debe entenderse en la primera lectura; las palabras
cortas y sencillas funcionan mejor. La corrección
ortográfica, gramatical y exactitud en datos
no sólo mejora la claridad, sino que transmite
información no verbal sobre la calidad del sitio.
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Acción. Actitud optimista (mostrar los problemas
pero, sobre todo, las soluciones). Lenguaje centrado
en el usuario (mejor "tú" que "yo")
De forma más concreta es importante estar pendiente
de:
Títulos y subtítulos. Si el sitio web
ha de contener piezas informativas, que será
lo más normal, estará bien emplear subtítulos
que complementen al título de cada pieza. Por
un lado, aportan más información con muy
pocas palabras y, por otro, si segmentamos el bloque
de texto en otros menores, y a cada subtítulo
le hacemos corresponder un enlace con una parte de la
pieza, ayudan a estructurar esa unidad informativa en
varios segmentos menores.
Resúmenes y tablas de contenido. Los contenidos
se deben estructurar mediante resúmenes y tablas
de contenidos Captar el interés. Emplear sorpresas
y ganchos ayuda a mantener el interés del lector.
Es bueno que los hipervínculos sean informativos,
explicativos, atractivos y que ofrezcan una buena idea
de lo que va a encontrar el lector al seguir el enlace.
También está bien aportar explicaciones
a enlaces o partes que pudieran resultar confusas a
determinados usuarios (explicaciones junto al enlace
hacia una sección).
Emplear listas. Cada vez que sea posible
debemos presentar una enumeración en forma de
listas y, a ser posible, con apartados y subapartados.
Se leen mejor y ayudan a ofrecer enlaces relacionados.
Frases sencillas. Sujeto, verbo, predicado.
No complicar innecesariamente las frases. Un párrafo,
una idea. Pensemos si podemos dividir en dos un párrafo
de 6-8 líneas. Nielsen recomienda usar menos
del 50% del texto usado habitualmente en una publicación
escrita.
Lenguaje simple e informal. Es más
adecuado que el elegante o formal, ya que la lectura
es más rápida en el primero.
Mejor verbos fuertes que débiles. Debemos
emplear antes el verbo que la perífrasis verbal
construida con él:
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Tomar una decisión vs decidir
•
Hacer uso de vs usar
•
Sirve para explicar vs explica
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Efectuar una prueba vs probar
Ser precisos. Ciertas expresiones,
que emplean palabras con marcada polisemia, pueden confundir
al lector, especialmente si se descontextualizan (un
titular recopilado en otro lugar distinto del original).
Si nos referimos a cuestiones meteorolólgicas
es mejor hablar de "clima" que de "tiempo".
Utilizar la negrita y el destacado. Las partes más
importantes deben sobresalir. Los textos en negrita
o destacados (cursiva) deben contener la esencia del
total.
Usar encabezados para organizar el texto. Ayudan a estructurar
mejor los textos, otorgan tamaños de letra proporcionales
a la importancia de cada parte, mejoran la lectura en
dispositivos adaptados y la presencia en los buscadores.
Usar ladillos. En textos largos deben insertarse una
o varias palabras que anticipen el contenido de los
párrafos siguientes. Deben de ser cortos (Escribir
pensando en lo visual)
Estilo de pirámide invertida.
La idea principal o conclusión del texto debe
escribirse al principio del mismo para lograr interesar
al usuario en la lectura de éste. Después
se debe continuar con los razonamientos generales que
sustentan el argumento. Para terminar se pueden ofrecer
enlaces a otras páginas donde se ofrecen más
detalles como tablas de datos, resultados concretos
o informaciones previas.
Este tipo de redacción, característica
de los textos periodísticos informativos,
se conoce como el 'estilo de pirámide invertida'.
Se trata de una secuenciación completamente opuesta
a la utilizada tradicionalmente en los artículos
científicos y académicos. De esta manera
se asegura que el lector retiene lo más importante
de la argumentación aunque no llegue a leer hasta
el final del artículo o de la página.
Fuente: Blog Juan García y Tomás
Saorín.
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